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The smell of the sea ~ Rhymer O.

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The smell of the sea ~ Rhymer O.

Mensaje por Amelia K. Rosenbarg el Miér Mayo 02, 2012 9:23 pm

El día en el Capitolio estaba más que tranquilo, la gente parecía no tener nada interesante que hacer en fin de semana. Amelia no era la excepción, la chica de ojos azules bien podía ser una almeja en pleno desierto y moría de aburrimiento; algo que detestaba más que nada en la vida. Hacía días que no veía a su "preciado" Martial y eso le ponía los nervios de punta, hacía que su humor estuviera más negro que nunca, la hacía irritable y odiosa con todo aquel que la rodeaba. Ya había lanzado varios platos de comida y una que otra prenda de ropa a la chica avox que insistía en limpiar el desorden que había en su recámara. A la décima vez la chica comprendió el mensaje y se retiró a atender otra sección de la gran mansión, Amelia sintió una gran satisfacción pero al mismo tiempo se había quedado sin alguien a quien molestar e insultar. Más aburrimiento y menos imaginación le esperaban durante las demás horas; simple y sencillamente no podía estar encerrada por más tiempo. Había tratado de leer un libro, de ver una película y hasta de encontrarle formas al techo blanco de su recámara y al final había terminado por levantarse para vestirse de una manera poco usual en el Capitolio, unas prendas que a ella le encantaban pero que sabía que Martial detestaba. Si ella no iba a estar feliz pues el tampoco lo iba a ser, lo haría enojar con tal de provocarlo por que así era ella.

Un pequeño juego como forma de venganza estaba creándose en esa pequeña y sádica mente suya. Salió de casa y se subió al primer tren que vió. Algo que también molestaba a Martial es que visitara los demás distritos y sola. Ella tampoco era aficionada a viajar a los distritos, en especial porque todos eran pobres y había gente demasiado "buena" ahí para su gusto. Sin embargo todo funcionaría para molestar a Martial y para su sorpresa se encontró bajando en la estación de trenes del Distrito 4.

- Al menos no es uno de esos distritos pobres y asquerosos - dijo para ella misma una vez que empezó a caminar por las calles de aquel distrito. Lo único que le gustaba a Amelia del Distrito 4 eran sus playas, la pesca y el pescado. Sin saber como se encontró en la zona de pesca, donde el olor a pescado era más que fuerte aunque era mejor que estar aburrida en casa. Así que fue a un muelle, se quitó las botas y se sentó en la orilla. El aire le revolvía los cabellos, haciéndola lucir despeinada.





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Re: The smell of the sea ~ Rhymer O.

Mensaje por Rhymer Overwhill el Sáb Mayo 19, 2012 4:14 pm

Cuando estás dentro de una casa abandonada comienzas a escuchar cosas extrañas como cuando una piedrita cae al suelo y hace un gran estruendo o el batir de las alas de un murciélago al que has despertado- aunque solía ser raro eso del murciélago pues no es algo que se vea todos los días- en fin, cosas que a la mayoría del mundo temería porque es un lugar solitario y desconocido, pero yo no, a mi me gustaba escuchar eso, porque significaba que yo no era solitaria y de desconocido para mi no tenía nada ya que la mayoría del tiempo andaba por lugares en los que el resto de los habitantes no andarían… creo que soy algo rara, pero raro es divertido. Ese día entré por una razón específica: estaba jugando a las escondidas y mientras se cansaban de buscarme me decidí a incursionar, y entre todo eso encontré una habitación con algunas telarañas. ¿Por qué estaría abandonada? Pude recordar vagamente que de cuando era pequeña alguien vivía ahí, pero ¿Quién? Recordaba a una ancianita, era una buena mujer, vivía con un niño mayor que yo, ahora sería un adulto…creo. Cuando pasaba cerca me saludaba y sonreía, Oh pero yo si que tengo buena memoria, incluso recuerdo su voz. ¿Qué habría pasado con ella? Con tantos rumores sobre torturas y muertes en el distrito (aunque la mayoría fuera mentira) me dio miedo, por la pobre señora que sonreía cuando pasaba frente a ella, de pequeña a veces me gustaba pensar que era de mi familia, alguien de mi familia que si podía verme.
Entre las cosas que encontré en ese cuarto había un baúl, sería de la abuelita porque las gastadas cortinas eran de un tono rosado y el rosa no es un color de niño, al principio dudé, pero recordé que a un fantasma del pasado no le molestaría que alguien tocara algo que ya no necesita así que me dispuse a abrirlo. Comenzando batallé un poco pues al estar viejo y descuidado parecía haber olvidado como abrirse, en esos momentos deseaba ser una bruja, así con solamente un “abra cadabra” se abriría y sería mucho más fácil. Pero no era una bruja… aún, primer tendría que encontrar a un sapo morado que hablar y el me daría poderes, lo sé porque me lo dijo un duende, una vez que ya me iba a dormir y un duende no mentiría ¿Cierto? No tendría por qué, así que creyendo en su palabra es que desde entonces busco un sapo morado parlante. Cuando al fin logré abrir esa cosa observé que había ropa, ropa muy bonita… y con un olor raro, seguramente por la humedad y ¡Había un vestido! Así que lo llevé frente a un espejo y me lo recargué en el pecho, imaginando como se me vería puesto ¡Si parecía una princesa! Quizá la señora era algún tipo de princesa, de un lugar muy, muy lejos del Distrito cuatro, lejos de Panem, lejos de todo, en alguno de esos lugares que dicen que ya no existen, ¡Seguro así era, y seguro ahí se había ido! Oh, yo solía ser vecina de alguien considerada importante en algún lugar.
Después de un rato de ver que no llegaban por mí me dispuse a salir de aquella casa, seguro ya se habían puesto a jugar a otra cosa, siempre era así, la regla era que si después de un rato no encontraban a Rhymer ellos podían irse y Rhymer haría lo que quisiera, siempre era así y Rhymer lo aceptaba y esa Rhymer era yo. Salí llena de polvo, después de despedirme de los pequeños gnomos que ahí habitaban y dejaban sus huellas por el empolvado suelo, y me dirigí a ningún lugar, después recordé mi lugar favorito ¡La playa! Yo siempre amé la playa, así estaba mi mejor amigo, el que me cantaba, el que me acompañaba, el que siempre estaba ahí y nunca me abandonaría… seguramente, mi amigo el mar. Algunos decían que era extraño, que el mar no cantaba y que yo estaba un poco loca, pero otros me preguntaban que era lo que cantaba y tenían mucha curiosidad, pero me daba mucha risa, porque no era que el mar no les cantara, el mar quería cantarle a todos, pero nadie le podía atención más que yo, por eso éramos mejores amigos. Pero esta vez quería ir a la zona de pesca, porque seguramente estaría aburrido al ver a todos trabajando y pescando sin escucharlo, así que ahí me dirigí, donde el olor a pescado era fuerte y la gente estaba armada con arpones. La arena era la misma arena de siempre, así que me quité las sandalias y dejé a mis pies ser masajeados por esas pequeñas partículas de quien-sabe-que, creo que es roca. Mi vestido naranja comenzó a ser mecido por la brisa seguido por mi cabello, bailando en el aire, disfrutando libres de una libertad inexistente, pues seguían aferrados a mí, me acerqué a la orilla y empecé a caminar por ella, de vez en cuando las olas llegaban a mis pies mojándolos levemente y haciéndolos sentir fríos. Miré a las personas, pasando por alto mi presencia y mis huellitas en la arena, luego miré al mar, guardaba silencio y no me cantaba así que supuse que quería que cantara yo. Así que cambié una letra que sabía para que combinara con la situación y comencé, mientras el viento mecía mis palabras y se las llevaba a alguien más.

“Are you, are you coming to the sea, where the people swam away trying to escape
Strange things did happen here, no stranger would it be if I sit on the sand, listening ocean sing…
Are you, are you coming to the sea, where all these people drowned on the deep of sea
Strange things did happen here, no stranger would it be if I sit on the sand, listening ocean sing…”

Off: Perdón por tardar tanto TT-TT.... y perdón si es muy largo(?)





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Re: The smell of the sea ~ Rhymer O.

Mensaje por Amelia K. Rosenbarg el Miér Mayo 23, 2012 11:56 pm

El agua corría por los pequeños y delicados pies de la ojiazul, proporcionándole una sensación de cosquillas que le hacía sostener una ligera sonrisa que pocos días tenía. No es que Amelia fuera una amargada, sino que ella era una mujer que no le gustaba externar sus sentimientos; aparte de que no era un niña de miel, sino una chica fría y sádica.

Era natural que Amelia se aburriera fácilmente y más al estar sola y sin nadie que la escuchara hablar o alguien que la mimara. Todos sabían que a ella le gustaba ser el centro de atención. Se levantó del muelle y tomó sus botas para seguir caminando por la orilla del mar, sintiendo como la arena exfoliaba la piel de sus pies.

La castaña giró su cabeza a la dirección de donde una voz le llegaba, era dulce pero Amelia deducía que era la voz de una niña. Era intrigante para la ojiazul porque a ella le gustaba que le cantaran y ella misma se deleitaba cantando en su ducha privada. Aquella era una melodía y una letra desconocida y por pura curiosidad se acercó a la dueña de la voz. Una niñata de cabellos rubios y vestido naranja, que a la vista de Amelia le parecía feo. Tomando en cuenta que en el Capitolio la gente vestía cosas más elegantes y extravagantes.

- Te conozco - habló en voz alta para que la niña la escuchara. Algo en el rostro de la niña rubia le parecía conocido - ¿A quién le estás cantando? - la cuestionó sin esperar a que la niña terminara su cantar porque le parecía extraño que estuviera cantando sin nadie que la escuchase.





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Re: The smell of the sea ~ Rhymer O.

Mensaje por Rhymer Overwhill el Jue Mayo 31, 2012 7:26 pm

¿Has visto alguna vez las nubes? Digo, visto de cerca. Yo no, solo podría hacerlo si tuviera alas para volar. Pues ese día las nubes parecían más esponjosas de lo normal, casi como si pudieses comerlas de un mordisco, pero eso era imposible, claro, a menos de que fueras la persona más alta de todo Panem, entonces quizá, y solo quizá, podrías alcanzarlas. Pero a mi me gustaría poder hacerlo...no, no comerlas, sino, el alcanzarlas, poder tocarlas y sentir su esponjosidad... o quizá sean duras, o más livianas de loq ue parece, puesto que el aire pude moverlas y el aire no pesa nada ¡Su peso debe ser aún menor que el del aire! ¡Puedes imaginar aquello? Por eso es que deben volar, su nulo peso les permite elevarse hasta lo más alto del cielo... a mi me gustaría poder pesar aún menos, creo que sería divertido ver todo desde arriba, ¿Cómo se vería mi amigo el mar desde ahí? Quizá como un pequeño charco de agua, pero que gracioso sería decirle que ahora yo puedo verlo completamente y el no puede verme a mi, como presume siempre -pero al revés-.

Y entonces una voz me habló, aunque durante un segundo seguí cantando, ¿Conocerme? ¿De verdad? La miré un momento; alta, castaña, de ojos azules y muy bonita. Quien sabe, ultimamente estaba muy distraida, o quizá fue cuando era pequeña. " ...Listening ocean sing… " acababa la segunda estrofa y me detuve, si, era una canción lenta y por eso iba tan "atrasada", pero me detuve por la pregunta de la chica, primero me digné a contestar la primera aunque tampoco me agradó para nada el que me impidiera el cantar. -¿De dónde me conoces? Yo no sé...- Entonces me di cuenta ¡Por supuesto, tenía que serlo! - Eres una sirena ¿Cierto? ¿Tu también cantas? Escuché que además de su rostro su voz también es hermosa- sonreí muy feliz ¡¿Estaba frente a una sirena?! Yo siempre había querido ver una, aunque algunas eran muy engañosas, por eso no las buscaba, además de que al mar no le gustaba que fuera tan hondo -A él- Dije señallando al agua -A mi amigo el mar, es que creo que se cansó de cantarme el- Me encogí de hombros, después de todo era válido ¿No? Hasta yo aveces me cansaba de caminar. Y miré a sus atrapantes ojos azules de nuevo, esperando a que dijera otra cosa.





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Re: The smell of the sea ~ Rhymer O.

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